El confort térmico representa una percepción por parte de los empleados respecto a las condiciones ambientales del lugar del trabajo, siendo el resultado de la fusión de los factores generales e individuales de cada puesto y persona. Estamos ante unos elementos que influyen sobre la salud de los empleados y que debemos tener en cuenta en el sector servicios, además de en el resto.
El confort térmico comienza a determinarse por la temperatura, pero se extiende a otros factores igual de importantes como la humedad, las corrientes o la calidad del aire. La correcta adecuación de los mismos, nos ayudarán a minimizar las bajas laborales por dichas causas, a aumentar la comodidad y el rendimiento, además de a construir una atmósfera de trabajo más agradable.
Medidas para garantizar el confort térmico
Por lo general no resulta demasiado complicado garantizar las condiciones ambientales en una oficina, pues se trata de un medio controlado. Para ello, lo recomendable es establecer temperaturas entre los 21 y los 27º, siendo la más recomendada la de los 24ºC. Por otro lado, la humedad debería estar comprendida entre el 30 y el 70%.
Eso sí, si nuestro lugar de trabajo cuenta con riesgos de electricidad estática deberíamos huir del aire demasiado seco y procurar que esté por encima del 50%, teniendo en cuenta que los aires acondicionados suelen disminuir la humedad del ambiente.
Si este es nuestro caso, lo mejor es minimizar el riesgo de electricidad estática mediante la adecuación del mobiliario, revisión de los circuitos del cableado, instalando materiales disipativos, etc…
Con lo dicho, tenemos que tener en cuenta el Real Decreto 1826/2009 por el que se regulan las condiciones de temperatura en los establecimientos de uso administrativo, comercial, etc… con fines de ahorro energético. En ella, se establecieron límites coincidentes con los mencionados en este artículo respecto a temperatura y humedad , así como indicaciones para evitar la creación de corrientes de aire en las puertas, por lo que además de ser un tema de salud laboral, hablamos de ahorro y de leyes.
Para asegurar todos estos puntos deberemos apoyarnos en termómetros y otros elementos de medición siguiendo las indicaciones legales en caso de existir en nuestro caso, además de en aires acondicionados, humidificadores … sin olvidarnos del sentido común.
Sentar a un empleado debajo del aire acondicionado (experiencia que, como muchos, he vivido en primera persona), es muy posible que le produzca resfriados, dolores de cabeza, cambios de humor, y una gripe “eterna”... así que una buena distribución de los puestos de trabajo es vital.
Está claro que, pese a lo comentado, en las oficinas siempre tendremos las guerras por el aire acondicionado… aunque deberíamos tener en cuenta que una cosa es el ambiente y otra los factores individuales que causan las grandes diferencias entre unas personas y otras. Además de subir la temperatura podemos ponernos una chaqueta.


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